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29 julio 2017

CYRO BAPTISTA La fiesta de los espíritus

CYRO BAPTISTA

Heredero de grandes percusionistas brasileños como Naná Vasconcelos y Airto Moreira, autores que trabajaron cerca del jazz avanzado de su época, Baptista hace honor a su tierra de procedencia desde Nueva York. Sus discos son una fiesta continua de color y ritmos, de folclores y sonidos de aquí y de allá. Colaborando en múltiples proyectos con el genio de la vanguardia John Zorn, sus trabajos han sido publicados en el sello Tzadik. Los repasamos aquí en orden cronológico desde Beat the Donkey hasta Blue Fly, su último y sofisticado banquete sonoro. 

Por Jesús Gonzalo @noiself

TZADIK/Distrijazz

Ninguna gama de instrumentos tiene la capacidad de la percusión para evocar mundos reconocibles o imaginarios. Proyecta ideas y situaciones colectivas que podrían recordarnos a la infancia, a una sensación de sorpresa, juego, travesura… luego llega la admiración, el virtuosismo. La percusión del jazz es la batería. Las primeras que llegan lo hacen desde Cuba para sellar la fórmula del cubop y a las geniales orquestas afrolatinas del Nueva York de los años 40 y 50 del siglo XX. La percusión brasileña aterriza con suavidad con la bossa, y estalla con una frondosidad psicodélica  para apoyar el jazz fusión en el Bitches Brew de Miles Davis. La percusión llegó, pues, desde el mundo latinoamericano.

La música de Cyro Baptista (Sâo Paulo 1950), heredero legítimo de nuestro recordado Naná Vasconcelos cada vez que pone voz y cuerdas a sus instrumentos, invita a un banquete de sonidos, de ideas excéntricas, de humor y de abigarrado cosmopolitismo promovido por el genio febril de John Zorn. Llegó a Nueva York con 70$ y tocó y vivió en el metro antes de triunfar junto a artistas del nivel de Laurie Anderson, Wynton Marsalis, David Byrne, Paul Simon, Cassandra Wilson, Yo-Yo Ma, Herbie Hancock o Sting. El Brasil caníbal que devora todo lo que se adentra en su selva ofrece estos frutos.

Exuberancia cosmopolita


Su historia es como la de muchos músicos que llegan con entusiasmo a la capital cultural del mundo. Baptista llega a Nueva York en los 80, para donde estudiar percusión mientras se gana la vida tocando en la calle y en el metro. En el delirante trabajo que John Zorn le dedicó a Ennio Morricone en The Big gundown (1986), un producto típico de esa época, ya aparece su nombre en los créditos. Siempre hace uso de todo tipo de percusiones, sobre todo la suya propia afrobrasileña, pero también se interesa por sonidos "reciclados" de tuberías y objetos de metal. Su música es un relato caprichoso, una situación que uno se podría encontrar a la vuelta de la esquina.


Beat The Donkey (2002) genial y excéntrica coctelera de estilos con el que se funda un grupo instrumentalmente heterogéneo. Cabe  de todo: ritmos brasileños, rock a lo Chico Science, drum& bass, free jazz, gamelán  o mensajes de voz delirantes sobre la Constitución americana...Sin duda, uno de sus mejores trabajos, fundamental para entender todo lo que vendrá después.
Love the Donkey (2005) resulta tan excitante como el anterior, más estudiado en los arreglos y los destinos sonoros, acaso con un acercamiento del Brasil caníbal hacia músicas europeas y judías (cuerdas y acordeón), metales con solos jazzísticos, música disco con batucada, incluso chanson francesa... Se trata de un conglomerado más destilado bajo una falsa estructura de pastiche. 

Barroco-Trópico

Cyro Baptista propone un banquete voraz y vibrante, un pastiche mestizo filtrado desde Brasil que viaja por sonidos del Este de Europa, Marruecos, Latinoamérica, por el pop-rock, el funk y el jazz. Mezcla a veces excéntrica y deshinibida,  de apariencia abigarrada, resulta siempre sorprendente y contagiosa. Este enfoque define sus perfiles melódicos y como temas aumentando su "montaje tecnológico" en sonidos para Blue Fly (2016) 

Banquet of Spirits (2008) es la plataforma funcional que sostiene el núcleo instrumental de todos los proyectos posteriores a éste. El resto de voces convocadas son un nutrido número de colaboradores virtuales (samples) o vivos.  Aquí no se escapa ni el mismo John Zorn con su saxo histérico en un tema abigarrado y cambiante, Macunaima, dividido en segmentos veloces de bop (con piano) que deja sin aliento. Sólo por este tremendo corte o por la preciosa versión de Malinye de Don Cherry/Codona vale todo un disco que incorpora de nuevo un discurso político/psicotrópico: Anthropofagia 

Infinito (2009) adopta una destilación del planteamiento que tiene como objetivo el aumento de las fuentes y un equilibrio más estudiado en la expresión (más trabajo en atmósferas, menos en ritmos). La tecnología del estudio de grabación favorece un proceso de alquimia que si bien se perfecciona también resulta más conceptual y distante. Obra recargada y sin embargo anodina, falta de espíritu libre

Banquet Of Spirits
Sin aditivos de edición en estudio, sin asombrosos retoques en el diseño del sonido, en directo el grupo de Baptista es pura ensalada de ritmos, fiesta de culturas cosmopolitas, afrolatinas y judeo-árabes, con el jazz y la improvisación como motor de un lenguaje omnívoro que todo lo engulle



Cyro Baptista: percussion, vocals Shanir Ezra Blumenkranz: ud, bass, gimbri, vocals. Tim Keiper: drum set, percussion, kamel ngoni, vocals. Brian Marsella: piano, Harpsichord, pump organ, vocals. 

Caym (Banquet Of Spirits plays Masada Book Two. Vol 17. 2011).  Es uno de sus mejores trabajos. En su serie The Book of Angels, dedicada a ensalzar el legado compositivo de los libros de Masada preferiblemente en formato acústico, Zorn está ofreciendo lo más perdurable de su "cultura radical judía" en Tzadik. El reto que lanza a su percusionista es recogido con una decisión y una energía asombrosas. Situémonos: músicas del Mediterráneo judeo-árabes y del Este de Europa con filtraciones negroides que pueden llegar hasta el continente americano tras pasar por ritmos gnawa o citar al reggae.  Insospechada la alegría y claridad de ideas que imprime Baptista a una tradición y una cultura como la judaica, que se la toma tan en serio como el humor. "Las mil y una noches" se hacen cortas, pero no se para de bailar.


Cyro Baptista: percusión, voz, Tim Keiper: kamel ngoni, batería
Ira Coleman: bajo, Vincent Segal: chelo

 Con...Romero Lubambo: guitar Brian Marsella: shahi Baaja, Andes #25F, Fender Rhodes Ikue Mori: Laptop Amir Ziv: drums Mark Ari: Samples, Justin Bias: samples Kevin Breit: mandolin Orchestra Cabello: percussion Felipe Calderon: Samples Andy Caploe: samples Alessandro Ciari: samples Cadu Costa: Guitar, Clarinet Chikako Iwahori: Surdo Franca Landau: samples Zé Maurício: Surdo Marcelo Paganini: samples Max Pollak: Surdo Steve Sandberg: samples Leni Stern Gene Torres: samples 

Blue fly (2016). Con esta lista de invitados en "muestras", salta a la vista el encomiable trabajo de producción y la alquimia de sonidos que definen a este disco de impecable factura. Explosión controlada y muy variada en sensaciones y situaciones, con un uso de  la electrónica a varios niveles. Sin duda, su publicación más elaborada hasta la fecha, pero también menos espontánea o abigarrada, menos pastiche. No obstante, para esa expresión más directa y acústica tenemos el disco antes comentado, Caym. Bluefly se puede ver como una continuación del anterior Infinito hacia un perfil menos caprichoso. Un festín de sonidos que se apilan de manera más parecida a como lo haría un Dj (profuso y sutil uso de samples) que como lo haría un compositor. Una gozada.










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